Usurpación de Autoría,...

El artículo sobre Las Salinas de Las Puntas publicado en este blog por su AUTOR, Manuel J. Sancho, con fecha 20 de Mayo de 2019 ha sido COPIADO en TEXTOS casi en su TOTALIDAD, con fecha 22 de Marzo de 2020 por el Sr. Sergio Gutiérrez en la web Diario El Hierro: como:

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Volver a las Salinas de Puntagrande
Sergio Gutiérrez, Valverde.  22/3/2020
 
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TODO el TEXTO con fondo amarillo procede de este blog, salvo las tres expresiones «aisladas» resaltadas en verde que es lo único que aporta el Sr. Sergio Gutiérrez a su artículo.

Juan de Urtusuástegui, Gobernador de Armas, al llegar el 9 de septiembre de 1779 a Punta Grande (Frontera-El Hierro) describe, brevemente, estas salinas, a las que les augura un futuro incierto y, seis años después, se consuma su vaticinio, recogido en su «Diario de viaje a la isla de El Hierro en 1779»:

 "Compónese de dos grandes estanques y el cocedero con fuertes murallas de sillería argamasada. En todas las mareas entra el agua al primero, que recogerá al pie de 3.000 pipas, por una acequia labrada a fuerza de pico en la punta que se avanza al mar, con su compuerta para darle o embarazarle la entrada, de ésta sube por medio de una bomba al segundo y al tal cocedero por otra que suele jugar una máquina movida por el viento. Hasta ahora hay acabados como 100 tajos y se pretendía adelantarlos; pero jamás recompensarán su trabajo y costo que quizás habrá subido a 3.000 pesos". 

La técnica del mortero de cal aplicada a las salinas se remonta a la época romana y solamente existen constancia en las islas de otras dos: una en Timijiraque (El Hierro) y otra en Los Cascajos, en la isla de La Palma.

Al parecer, esta salina ocupa apenas una superficie de 460 m2 con datación de 1680, siendo su valedor, José Pablo Dávila Quintero, que era Beneficiado de la Parroquia del Apóstol Santiago en el lugar del Realejo de Arriba, en Tenerife. Ante su baja productividad se produjo su abandono en 1785, transcurrido algo más de un siglo en actividad.

La compuerta del «tomadero» citado está compuesto por tres piedras independientes, perfectamente acopladas que cumplen esta función, cuyas longitudes (de izq. a dcha.) son: 1,63 m + 1,03 m + 0,44 m.

El ancho del canal excavado a «pico» en la roca es variable, con un promedio de 30 cm de anchura que aumenta hasta los 40 cm., con una longitud de unos 25 m. desde el «tomadero» para que fluyan por gravedad las aguas captadas hasta el primer estanque, cuyo espesor variable de su muro se aproxima a los 1,10 m. (oscila entre 1,03 y 1,18 m.).

El trasvase de aguas a los otros depósitos de almacenamiento, previos al «cocedero», se realizaron, en su día, mediante bombeo y/o con molino de viento.

Los dos depósitos auxiliares superiores tienen muros de espesores (promedio) de 0,70 m, el segundo, y 0,65 m., el tercero.

El «cocedero» presenta muros del orden de unos 0,43 m, de espesor y en su interior las aguas suelen mantener una temperatura media entre 4 y 15 grados.

En los «tajos» las temperaturas se incrementan generalmente desde los 15 hasta los 25 grados, y esta salina presenta impermeabilización con mortero de cal, una característica que la identifica y clasifica, y también de esta misma forma se impermeabiliza el «cocedero».

Completan las instalaciones el habitual almacén del salinero, cuyas dimensiones externas son de 7,55 x 4,85 m., y dos hornos de cal anexos a esta instalación.

El proceso de la obtención de la «cal viva» es muy simple. Se calcina a altas temperaturas la piedra «caliza» que contiene Carbonato Cálcico, y de este proceso se desprende el dióxido de carbono y los residuos sólidos de Óxido de Calcio, más conocido como «cal viva», son los que se seleccionan para para preparar el mortero de cal.

Prácticamente quedan restos de al menos 82 tajos del total. Estos tajos son de tamaño reducido, generalmente cuadrados, del orden de 96 cm x 100 cm, y otros superan una de las dimensiones y son rectangulares. Su profundidad también es variable, y oscila de los 15 cm a los 20 cm, e incluso algo más.

Hoy, se puede echar la vista atrás atravesando el sendero que comunica Puntagrande con estas salinas. El visitante quedará alucinado cuando descubra la antigüedad de esta salina, su origen y su reducida capacidad de producción.

Para llegar, hay que dirigirse al embarcadero de Las Puntas y, junto a la explanada recientemente inaugurada en Junio de 2018, identificable por el rótulo de «La Frontera», se halla el sendero de ida y vuelta, PR-EH-8.1.b, de Las Puntas a Las Salinas. Tiene una longitud aproximada de unos 750 metros, se inicia en la citada explanada, está señalizado y, tras un reducido tramo empedrado y acondicionado, se convierte en pista de tierra, para transformarse posteriormente en sendero.

Esperamos que les haya gustado este paseo virtual por uno de los senderos de nuestra tierra. 

Pincha en Volver a las Salinas de Puntagrande  (y lo comprobarás):


Las condiciones legales de Diario El Hierro indican restricciones sobre los artículos publicados en este medio como PROPIOS, por lo que CONFIRMO que la AUTORÍA del artículo citado (en textos) NO corresponde al Sr. Sergio Gutiérrez, y en NINGÚN caso es propiedad INTELECTUAL de Diario El Hierro.

Datos técnicos del Canal receptor, realizados por el autor

Este artículo no es flor de un día, en él se aportan datos técnicos  INÉDITOS (no publicados en otro medio),  recogidos «in situ» por el AUTOR, y recopilados en dos períodos estivales consecutivos: 2017 y 2018, conjuntamente con la DOCUMENTACIÓN necesaria para este artículo. 

Le comuniqué el 4 de Septiembre de 2020 que retirara el documento como estaba publicado o lo redactara a su criterio, indicándole que «su» ARTICULO era prácticamente en su TOTALIDAD textos de mi AUTORIA, a lo que ha hecho caso OMISO y continúa en REINCIDENCIA manifiesta.

Dimensiones de la Compuerta y de la cuenca receptora

Agotada la vía informativa previa de reclamación, procedo a la divulgación a través de otras instancias para recuperar lo que NO le pertenece y CONTINUARÉ a través de las Redes Sociales mientras no exista RETRACTO para recuperar MI autoría.

Las Palmas de G.C., a 14 de Noviembre de 2020 

La Nevera herreña

Hoya de Fireba - Cueva del Manantial

En el interior del cráter de Fireba existe una cueva-manantial, la de la Fuente de Fireba, que cumplió una función específica como «NEVERA» durante algunos años.

Ante la imposibilidad de conservar/enfriar el fármaco elaborado, en hielo como era habitual, la imaginación herreña recurrió a la naturaleza, y aprovechó esta cueva del interior de la Hoya de Fireba como refrigerador del medicamento que «obraba milagros» tras la segunda guerra mundial.

La altitud del «letime» en el entorno de La Hoya está sobre los 1325 metros y la propia cavidad de su interior permitía mantener en su interior una temperatura de unos cero grados para conservar el preparado de Penicilina que llegaba clandestinamente o por remesa de familiares a la isla de El Hierro en los años de postguerra.

Cueva del Manantial --> Fuente de Fireba
El tratamiento de la afección requería inoculaciones cada tres horas del medicamento durante el proceso infeccioso. El producto se recibía en polvo encapsulado en botes, y se le añadía el suero fisiológico para su aplicación. A partir de este momento era necesaria su conservación en frío para las siguientes dosis.

Como el uso de neveras domesticas era un lujo durante los años cuarenta y la carencia del «fluido» eléctrico en muchas zonas también era habitual, se utilizaban bolsas de hielo para conservar estable la «Penicilina».   
Hay referencias en prensa de la presencia de este producto en la isla de El Hierro, antes de su regulación, facilitados por familiares de  emigrantes en Venezuela que la remitieron a la isla.

Antecedentes: En 1928, el médico e investigador escocés Alexander Fleming, casualmente detectó una reacción al proceso bacteriano tras unas pruebas realizadas que no pudo aplicar, ni sintetizar como producto comercial.
En 1940, Ernst Boris Chain y Howard Walter Florey, continuaron estos trabajos y lograron  la preparación de un fármaco de aplicación en masa.
Al final de la guerra se difundió la Penicilina como el gran recurso/avance médico del siglo XX. Se comercializó desde occidente a partir de 1943 y era un producto caro y difícil de conseguir en destino,… bien por contrabando, estraperlo, influencias o familiares,…  
La era de los antibióticos que hoy nos resulta habitual estuvo sujeta a la regulación de su venta en España que no se produjo hasta Febrero de 1947, y con autorización desde 1945.

En el resto de las islas, el «come buy on» portuario ( trueque a bordo del mercante) era uno de los puntos de entrada y comercialización clandestina de la Penicilina. El contrabando con lanchas rápidas desde Tánger era otra vía de entrada, además de las remesas procedentes de Brasil y Argentina que también llegaban a las islas de estraperlo.
Este fue el antídoto de postguerra en las islas, un producto «en boga» que ante la escasez de medicamentos en las islas supuso la supervivencia de muchas personas (afectadas por procesos infecciosos) que recurrían a este fármaco (por la vía del cambullonero) ante una situación límite.



Acceso: Si descendemos al fondo de la Hoya de Fireba por el sendero existente desde el Mirador hasta la Chapa de Fireba, luego podemos remontar (sin senda definida y con cierto grado de dificultad) hacia el barranquillo donde se encuentra un gran Pino, allí se encuentra la «cueva» que cobija la Fuente de FirebaEn la visita realizada recientemente estaba seca. Puede ser una fuente estacional, aunque el concepto de fuente en El Hierro hay que reconsiderarlo «ya que ninguna de las fuentes de la isla tiene grandes caudales, ni de ellas manan grandes chorros pero todas son prodigiosas». (El Día, «El preciado valor del agua de las fuentes en El Hierro», 25 de Febrero de 1999, Pág.77)


























     Importante: El que acceda a la «Cueva-manantial» de  «La Hoya de Fireba» ASUME con consentimiento informado los riesgos que conlleva y la dificultad que representa, por lo que el autor de esta reseña DECLINA cualquier responsabilidad o imprudencia cometida por particulares o grupos organizados que accedan a ella.
Agradecimientos: A Juan Carlos Quintana Domínguez, profesional de la medicina, montañero y asesor de los textos de esta reseña.    

Introducción:

Conocer o interpretar las inscripciones en piedra es un aliciente que nos permite descubrir referencias del pasado. No son fáciles de identificar, y en la isla de El Hierro encontramos algunas, aisladas y grabadas en piedra sin inscripciones de texto. Solamente me referiré a éstas.

Evidentemente, no se contemplan las cruces talladas en lápidas, habituales en las tumbas o nichos de los camposantos, ni las registradas en iglesias, ermitas u otros centros religiosos.

Cruces Testimoniales Herreñas como Tradición Histórica
Resulta frecuente encontrar pequeñas cruces «desnudas» de madera ubicadas en hornacinas que circundan una propiedad o en el frontis de entrada a la vivienda que nos recuerdan la «cultura» de la muerte, como una tradición familiar «herreña», que indica también la antigüedad de la vivienda,  actualmente en desuso. Tampoco forma parte de esta referencia.

En estos momentos incluyo dos de ellas, en sendas vías de acceso al Valle de El Golfo, en lugares emblemáticos, y sobre estructuras «pétreas» de cierto valor etnográfico y otra en el «envidiable» Camino de la Virgen, en el recinto de la Cruz de los Reyes.

Recordamos que cada uno de los senderos principales al valle de El Golfo conservan su santo protector, por los riesgos que ofrecía el trayecto. Así encontramos en Tibataje el amparo de la Virgen de la Peña, en Jinama la protección de la Virgen de la Caridad y en El Monte la encomienda a San Salvador.
Parece ser que inicialmente estos «santos» protectores se encontraban ubicados en oquedades/hornacinas que con el paso del tiempo se transformaron en pequeños oratorios o ermitas que hoy podemos contemplar.

* La primera cruz:

Epigrafía de esta cruz resaltada en el Círculo Rojo

En el sendero PR-EH2 de tránsito de El Pinar por la Cumbre hacia San Salvador, justo en el Letime, encontramos «dos» piedras volcánicas aisladas y próximas, conocidas como «Dos Hermanas», en el mismo punto del cambio de vertiente. En una de ellas, puedes observar en su lateral una cruz latina tallada, sígno epigráfico, posiblemente de encomienda, antes de alcanzar la ermita de El Brezal con su «santito» protector de esta bajada al Valle de El Golfo, al que los transeúntes rezaban,  y los menos crédulos depositaban limosnas, antes de continuar hacia El Golfo por el sendero del Monte o de San Salvador, transmitiendo su aproximación o alejamiento con el bucio (o bocina) por estos lugares de tránsito: Dos Hermanas y el Pico del Diviso, referencias de este trayecto.
La «otra» piedra volcánica, como describe Sixto Sánchez Perera, no es la original, y ha sido repuesta para recuperar el conjunto.

Detalle de la Cruz latina
Al parecer, la pequeña talla de San Salvador de Horta procedía de la portería del convento franciscano de San Sebastián, fundado en 1585 en La Villa de Valverde, cuyos dominios se extendían desde El Puente hasta las proximidades del actual Bar Zabagú en la calle San Francisco. La orden abandonó la isla en 1835 tras casi tres siglos de permanencia, dejando su impronta religiosa en la isla.

San Salvador de Horta (1520-1567), religioso de la orden de San Francisco, era un ejemplo de obediencia y humildad, se le atribuyen «milagros» de curaciones que llegaron a desbordar la presencia de peregrinos en el convento de Tortosa, por lo que fue alejado a otro convento en la aldea de Santa María de Horta donde continuaron las visitas de los afligidos en búsqueda de curación. Fue «beatificado» en 1606  por el Papa Paulo V y «canonizado» en 1938 por el Papa Pio XI.

Coordenadas GPS:
27R 3071156 N 795032 E

El acceso a «Dos Hermanas» se puede realizar en vehículo, siguiendo la HI-45 desde La Llanía.

En la isla de El Hierro, el primer domingo del mes de Agosto, el «santito» baja desde su ermita en El Brezal a la iglesia de La Candelaria de Frontera, y retorna a ella en El Monte a final de mes, una tradición relativamentete reciente, recuperada por el  grupo folclórico Tejeguate que repuso al «santito» en la ermita tras restaurarla e impulsó desde 1977 la fiesta de San Salvador.

Ermita de San Salvador en  El Monte



* La segunda cruz:

Ermita de La Caridad con su nueva cubierta a dos aguas, tras la reforma de 1992
 Al otro lado del Valle de El Golfo, próximo a San Andrés, encontramos el «espectacular» sendero PR-EH8 de Jinama, también era una clásica via de «mudadas», y tras el ritual de encomendarse, ahora, a la Virgen de la Caridad, el herreño realizaba el descenso hacia Frontera.

Arco de Sabina en el inicio del Sendero de Jinama con su «Cuchillo»
 En este caso el bucio se utilizaba en Jinama y a mitad de recorrido, en El Miradero o viceversa, según el sentido del trayecto.


Virgen de La Caridad
En ambos recorridos, el que no sabía utilizar el bucio, recurría al jujeo (o jujiar) para transmitir tranquilidad a sus familiares en los mismos puntos citados, a base de gritos: «arriba-arriba» o «abajo-abajo» para indicar su posición, siempre que la resonancia lo permitiera.
Existe un antecedente previo de la Virgen de La Caridad, que describe la historiadora Ana Avila, correspondiente a una imagen venerada en el convento franciscano de San Sebastián, desde el siglo XVIII, en la villa de Valverde.
Otra referencia aportada por Venancio Acosta Padron sobre la Virgen de La Caridad en el arranque del sendero de Jinama, apunta a la Virgen de la Caridad del Cobre venerada en Cuba, destino de la emigración herreña a la isla caribeña que remitían ayudas económicas a la isla.

Cruz enmarcada en el Círculo Rojo - Piedra Labrada
Casi al final de este recorrido, una vez superada la Cancela del Pino y antes de llegar al Pino de Don Onofre Sánchez Pérez (1887- 1965), que fue Alcalde de Frontera desde finales de Junio de 1931 hasta Septiembre de 1933, encontramos un conjunto «pétreo» natural, denominado Piedra Labrada o del Ataúd con una cruz de madera, donde terminan Las Vueltas del Pino. En su lateral también encontramos otro símbolo epigráfico de una cruz griega tallada, asociada al punto de descanso de las comitivas fúnebres, que en sentido contrario al descrito se utilizó hasta mediados del siglo XIX, para el traslado del finado al cementerio de La Villa.
El cementerio de Frontera no se concluye hasta el transcurso de 1860 a 1863, con el respaldo económico de los emigrantes herreños afincados en Cuba.

Detalle epigráfico de la Cruz griega
Coordenadas GPS:
28R  30733374 N  204857 E

Acceso: Solamente se puede realizar a través del sendero citado, y el trayecto más corto es desde La Plaza de la Candelaria en Frontera. Podemos acortar el recorrido, tomando la pista asfaltada de Los Corchos, y así evitamos un buen tramo de subida, que nos acerca a nuestro destino.

En las clásicas mudadas, los que procedían de San Andrés se asentaban principalmente en Los Llanillos, los de Isora en Belgara y La Erita, los de La Villa en el Lunchón, La Carrera y Las Lapas,...

* La tercera cruz:

Altar y Cruz de los Reyes
Justo en el punto intermedio del Camino de la Virgen se abre una amplia explanada, la de la Cruz de los Reyes, lugar de descanso al mediodía con tendido de manteles en las clásicas Bajadas de la Virgen de los Reyes. Aquí encontramos otra inscripción epigráfica, sin texto, que corresponde a una cruz latina.

Cruz epigráfica Latina
En una sencilla placa de mármol blanco encontramos la traza de una Cruz en bajo relieve con el texto: «de los Reyes 1961 », y a su derecha identificamos el símbolo epigráfico tallado en una de las piedras que forma parte del altar donde descansa la Virgen de los Reyes en su travesía hacia La Villa.  Esta inscripción conserva las proporciones 3/4 de una cruz latina. 


En las Bajadas cuando la Virgen de los Reyes se dirige a este punto, los santos representativos de cada localidad y sus bailarines la están esperando para cortejarla y rendirle venia conjunta, además los herreños le ofrecen sus legendarias «loas» a la Madre Amada antes del merecido descanso.

Coordenadas GPS: 
27R  3070540 N  793347 E

El acceso a la «Cruz de los Reyes» se puede hacer en vehículo siguiendo la HI-45 dese La Llanía en dirección a La Dehesa.


Toda la isla de El Hierro, se viste de gala cada cuatro años para honrar a su patrona, la Virgen de los Reyes y cumplir el voto de la Bajada de la Virgen, registrado en la iglesia parroquial de La Concepción en La Villa, el 29 de Enero de 1741.

También es un referente de convocatoria para los herreños que viven fuera de la isla.

Referencias:
Diario de Avisos, «El tradicional camino de Jinama, objeto de rehabilitación integral», Javier Armas, 22 de Marzo de 1992, Pág. 18. 
El Día, «La Cultura y el Lenguaje de las Bocinas en la isla de EL Hierro», Manuel J. Lorenzo Perera, 14 de Noviembre de 1997, P63.
«La Mudada al Valle de El Golfo. Isla de El Hierro», Sixto Sánchez Perera, Imprenta Reyes 1ª Ed. (2008) : ISBN 84-93514-77-2 y LeCanarien Ediciones, 2ª Ed. (2018) : ISBN 978-84-17522--14-8
«Isla de El Hierro. Patrimonio Artístico Religioso», Ana Avila (2012), Ediciones Umbral, ISBN: 978-84-95457-92-9.
«La fiesta de la Virgen de La Caridad. Jinama», Venancio Acosta Padrón (2012), recuperado de  http://vacacionesenelhierro.blogspot.com/2012/05/la-fiesta-de-la-virgen-de-la-caridad.html
Textos y Fotos del autor EXCLUSIVAS para este blog, obtenidas mediante investigación oral y trabajo de campo.

Serie - Arcos Marinos de El Hierro  ( 3 )

Retomamos esta «apasionante» entrega de «valores» naturales con «encanto» en el litoral. 

Arco de la Tosca - Charco Manso
En un entorno «envidiable», casi sin edificaciones, salvo un pequeño establecimiento de servicios y el Pajero de Telesforo, encontrarás un lugar «increíble» para el baño, ideal con la «bajamar».

En esta isla encontraremos con esta misma denominación, al menos, otro arco que aún no hemos divulgado y también es emblema de «nuestra» toponimia local.

Ortofoto de Google Maps con referencias del Charco Manso

Acceso: Fácil con vehículo, en dirección a Charco Manso  por la HI-151 hacia la costa, por Echedo, por El Mocanal o por otro travesía asfaltada muy cerca de la salida del túnel de El Golfo. Todas esta vías de acceso convergen hasta alcanzar el área recreativa habilitada para el baño en Charco Manso.  

Aproximación a pie: no hay sendero, solamente debes acercarte a la costa, junto al Pajero de Telesforo para disfrutar de la vista del Arco de la Tosca.
Se puede descender con precaución, a nivel de costa, para obtener mejor enfoque para las fotos que desees realizar. Búscalo y te quedarás sorprendido.


El Charco Manso está resguardado por dos «brazos» rocosos que cierran su «Boca», denominada Boca del Charco y en su brazo derecho disfrutarás de una Galería «marina» espectacular. Puedes observarla y obtener excelentes fotos desde el otro brazo rocoso. Si eres muy exigente, necesitarás una cámara, resistente al agua de mar para realizar las mejores instantáneas o vídeos.

Galería «marina» de Charco Manso

Aprovecha tu «visita»,... descubre y disfruta de un baño relajante en uno de sus entornos «naturales»  mejor valorados que esta «isla de ensueño» te ofrece,... mientras disfrutas del «silencio».
Importante: El que descienda en vehículo a Charco Manso debe tener en cuenta que la carretera es estrecha, aérea en determinados tramos de su zig-zag, sin vallas de protección. Te recomiendo precaución y observar a distancia a los vehículos que circulan en sentido contrario por si fuera necesario detenerte, y dejarle paso. No es zona de bruma, ni nieblas por lo que la visión es nítida siempre.
En cualquier caso, el acceso en vehículo es resposabilidad exclusiva personal y el interesado ASUME con consentimiento informado los riesgos que conlleva y la dificultad que representa, por lo que el autor de esta reseña DECLINA cualquier responsabilidad o imprudencia cometida por particulares o grupos organizados que realicen este acceso.
Advertencia: El baño bajo el Arco de la Tosca es muy PELIGROSO. Conviene evitar este RIESGO y aprovechar el remanso del recinto de Charco Manso. Evita IMPRUDENCIAS en un sector costero sin personal de socorrismo/vigilancia.  

Naturaleza divina,...

            
           Cada vez que me acerco a tí, encuentro algo diferente,...
                 ¿ porqué eres tan maravillosa ?




Esbelta y natural esa es «mi» diferencia

Las Salinas de Las Puntas

Las Salinas
Una industria de la naturaleza

Municipio: Frontera
El visitante quedará alucinado cuando descubra la antigüedad de esta salina, su origen  y su reducida capacidad de producción.
Acceso: Tenemos que dirigirnos al embarcadero de Las Puntas, y junto a la explanada recientemente inaugurada en Junio de 2018, identificable por el rótulo majestuoso de «La Frontera», encontramos el sendero de ida y retorno, PR-EH-8.1.b,  de Las Puntas a Las Salinas. Tiene una longitud aproximada de unos 750 metros, se inicia en la citada explanada, está señalizado y, tras un reducido tramo empedrado y acondicionado, se convierte en pista de tierra, para transformarse posteriormente en sendero.

Sendero PR-EH-8.1.b - Las Puntas – Las Salinas de Puntagrande


Contenido: La técnica del mortero de cal aplicada a las salinas se remonta a la época romana y solamente existen constancia en las islas de otras dos: una en esta isla, en Timijiraque, y otra en Los Cascajos, en la isla de La Palma.
Al parecer, esta salina ocupa apenas una superficie de 460 m2 con datación de 1680, siendo su valedor, José Pablo Dávila Quintero, que era Beneficiado de la Parroquia del Apóstol Santiago en el lugar del Realejo de Arriba en Tenerife. Ante su baja productividad se produjo su abandono en 1785, transcurrido algo más de un siglo en actividad.
Juan de Urtusuástegui, Gobernador de Armas, al llegar el 9 de Septiembre de 1779 a Punta Grande describe brevemente estas Salinas, a las que les augura un futuro incierto, y seis años después se consuma su vaticinio, recogido en su «Diario de Viaje a la isla de El Hierro en 1779»:

"Compónese de dos grandes estanques y el cocedero con fuertes murallas de sillería argamasada. En todas las mareas entra el agua al primero, que recogerá al pie de 3.000 pipas, por una acequia labrada a fuerza de pico en la punta que se avanza al mar, con su compuerta para darle o embarazarle la entrada, de ésta sube por medio de una bomba al segundo y al tal cocedero por otra que suele jugar una máquina movida por el viento. Hasta ahora hay acabados como 100 tajos y se pretendía adelantarlos; pero jamás recompensarán su trabajo y costo que quizás habrá subido a 3.000 pesos".

Ortofoto de Google Earth - Proyección en Planta - Salina de Las Puntas

Los dos hornos de cal existentes junto a estas salinas se justifican por el suministro de «caliche» (piedra caliza) que llegaba a Las Puntas en veleros que procedían principalmente de Fuerteventura para trueque por sal.
En la actualidad, tras la rehabilitación por el Taller de Empleo Tradición y Futuro (2003), ambos hornos tienen tapiada su gatera, orientada al oeste. Solamente son identificables desde el interior de cada horno y observables por la boca superior, siendo sus diámetros interiores, proporcionales a sus alturas, de 2,10 m y 1,68 m respectivamente.
Esta salina es una de las de menor capacidad de producción, con sus 105 tajos generalmente cuadrados de pequeña superficie, del orden de 1 metro x 1 metro, (algunos tienen mayores dimensiones y otros son rectangulares) careciendo de «sistema de riego» desde el «cocedero» que se realizaba de forma «manual». Actualmente solamente quedan los restos de unos 82 tajos.
El sistema de captación de agua mar es «pasivo», del tipo «tomadero» que tras los embates sobre el puntón rocoso, retienen en una reducida charca natural, tras la «compuerta» (artificial), el agua de mar y la trasladan, mediante un canal excavado a pico al primer depósito.  
La primera percepción que apreciamos en la visita a este conjunto etnográfico sorprende al visitante nada más llegar, cuando nuestra imaginación vuela y nos recrea con la «joya» de este «ingenio» del siglo XVII.

La Compuerta receptora


La compuerta del «tomadero» citado está compuesto por tres piedras independientes, perfectamente acopladas que cumplen esta función, cuyas longitudes (de izq. a dcha.) son: 1,63 m + 1,03 m + 0,44 m.      
El ancho del canal excavado a «pico» en la roca es variable, con un promedio de 30 cm de anchura que aumenta hasta los 40 cm., con una longitud de unos 25 m. desde el «tomadero» para que fluyan por gravedad las aguas captadas hasta el primer estanque, cuyo espesor variable de su muro se aproxima a los 1,10 m. (oscila entre 1,03 y 1,18 m.)
El trasvase de aguas a los otros depósitos de almacenamiento, previos al «cocedero», se realizaron en su día mediante bombeo y/o con molino de viento.
Los dos depósitos auxiliares superiores tienen muros de espesores (promedio) de 0,70 m, el segundo,  y 0,65 m., el tercero.
El «cocedero» presenta muros del orden de unos 0,43 m, de espesor  y en su interior las aguas suelen mantener una temperatura media entre 4 y 15 grados.

Los Tajos, al lado del Cocedero para acarreo manual del Salinero
En los «tajos» las temperaturas se incrementan generalmente desde los 15  hasta los 25 grados, y esta salina presenta impermeabilización con mortero de cal, una característica que la identifica y clasifica, y también de esta misma forma se impermeabiliza el «cocedero».
Completan las instalaciones el habitual almacén del salinero, cuyas dimensiones externas son de 7,55 x 4,85 m., y dos hornos de cal anexos a esta instalación.
El proceso de la obtención de la «cal viva» es muy simple. Se calcina a altas temperaturas la piedra «caliza» que contiene Carbonato Cálcico, y de este proceso se desprende el dióxido de carbono y los residuos sólidos de Óxido de Calcio, más conocido como «cal viva», son los que se seleccionan para  para preparar el mortero de cal.
Prácticamente quedan restos de al menos 82 tajos del total. Estos tajos son de tamaño reducido, generalmente cuadrados, del orden de 96 cm x 100 cm, y otros superan una de las dimensiones y son rectangulares. Su profundidad también es variable, y oscila de los 15 cm a los 20 cm, e incluso algo más.

Canal excavado a pico hasta el primer Estanque
Importante: El que acceda al «tomadero» de  «Las Salinas» ASUME con consentimiento informado los riesgos que conlleva y la dificultad que representa, por lo que el autor de esta reseña DECLINA cualquier responsabilidad o imprudencia cometida por particulares o grupos organizados que desciendan al puntón.
Referencias: 
Diario de viaje a la isla de El Hierro en 1779, Juan Antonio de Urtusuástegui. Colección Terra Negra (2004). Págs. 16 y 17.
El Día, La sal como futuro, 10 de Agosto de 2003, Pág. 68
Ruta Archipiélago - Diciembre de 2003, Patrimonio. Salinas de Punta Grande. Clara P. Betancor.
Informe Salinas Canarias 2008, Tomo I, Estado Actual de las Salinas Canarias. Pasado y Presente. Estrategias de Actuación., VV. AA., Estudio Luengo S.L.
Revista La Frontera Nº5, Febrero 2009, Turismo: «El Ayuntamiento incluye en su inventario de bienes  los senderos del municipio», Pág. 18.
El Patrimonio cultural de Fuerteventura como Recurso Turístico, Alejandro Morales González (2010),  Turismo. Vol 2, Escuela Universitaria de Turismo Iriarte, Págs. 37 a 49. ISSN: 1889 - 0326.
Trabajo de campo, realizado por el autor, en Las Salinas de Punta Grande (2018).

Arco de Las Puntas

Serie - Arcos Marinos de El Hierro  ( 2 )


La costa herreña es una «caja de sorpresas» que no podemos «ignorar», por ello continuamos esta «apasionante» entrega de «valores» naturales con «encanto».

Algunos están identificados en la toponimia como «arcos», «la puente» , «los puentes», «el arquillo»,... 

Una «inmersión» en el litoral para divulgar nuestro patrimonio.


 Acceso: Fácil con vehículo hasta Las Puntas. Aproximación a pie por la pista de tierra que parte del «maravilloso» Hotel Puntagrande, y antes de rodear las piscinas municipales de «Las Cascadas del  Mar», tras recorrer unos 40 metros hacia la Playa del Río, observamos el arco natural a nuestra derecha.

Situación según extracto de la orotofoto de Google Maps
Una opción para los «fanáticos» de la fotografía es descender por el «hueco» que encontramos a la izquierda de la marcha (con mucho cuidado porque es poco practicable). Al alcanzar el nivel de costa, podremos realizar una foto de «encuadre» como la que muestro a continuación, con el Roque del Morro de la Puente «presidiendo» la escena.

Podemos aproximarnos algo más para buscar el mejor ángulo fotográfico.

Arco de Las Puntas / La Puente

Aprovecha tu «visita»,... descubre y disfruta de lo que la «isla mágica» te ofrece,...

Importante: El que descienda por el «hueco» hacia la costa ASUME con consentimiento informado los riesgos que conlleva y la dificultad que representa, por lo que el autor de esta reseña DECLINA cualquier responsabilidad o imprudencia cometida por particulares o grupos organizados que realicen este acceso.